Por los enchufes

Soy un vampiro. Y como todos los vampiros, duermo por años y más años, lejos de la luz del sol. Ayer, fue el último día de mi sueño y hoy, es el mi primer día despierto. Sería el primero de muchos, pero ya decidí que, así que termine este relato, voy a volver a mi tumba y dormir por unos cien o doscientos años. Percibí que no soy hecho para este mundo de hoy. Y la razón es… el terrible enchufe de tres patas. Explico todo.

La última vez en que estuve despierto, me compré muchos productos de moda. Los utensilios de cocina eran muy populares, en todo momento en las teles había comerciales de licuadoras, batidoras, tostadoras, mil cosas maravillosas. Yo tenía una cocina muy equipada, a mí me gusta mucho cocinar, hacer pasteles, panes, todo eso. Necesito de sangre, pero esto no significa que no me guste un buen pastel de chocolate. Hoy por la mañana, cuando me desperté, decidí hacer un pastel y busqué mi licuadora. Descubrí que ya no funcionaba más, y lo mismo pasaba con todos mis utensilios. Es comprensible, tantos años sin uso… Me puse muy triste. Pero fue al supermercado y, muy contento, encontré todo lo que quería. Compré las versiones modernas de todos mis equipos. Bebí la sangre de un funcionario del supermercado y volví a mi casa ya pensando en mi delicioso pastel.

Pero cuándo saqué mi nueva licuadora del embalaje e intenté enchufarla, descubrí que el enchufe no tenía el mismo formato del viejo enchufe de mi cocina. El tenía dos entradas, y el de la licuadora, tres patas. Imposible. No sé porque alguien haría un cambio tan desnecesario. Empecé a abrir y testar todos los otros equipos, y ninguno podría ser usado en mis enchufes. Me desesperé. Vivo en una casa muy, muy grande, cambiar todos los enchufes es algo que demoraría meses.

Me senté en la sala, pensando en que hacer para poder volver a cocinar luego. De repente, vi la situación de otra manera: no solo mis enchufes estaban viejos. Yo estoy viejo, ultrapasado. En el supermercado, percibí que todos miraban mis ropas y se reían. Perdí la voluntad de permanecer despierto. Yo sé que puede parecer un poco exagerado. Pero ya pasé muchas veces por ese tipo de adaptación a la época, porque ya estuve despierto en épocas muy diferentes, y me cansé. Además, nunca tuve que me adaptar a algo tan raro como este ridículo enchufe de tres patas.

Es esto. Aquí termina este relato, que es la razón por la cual voy a volver a dormir. Espero que la próxima vez que me despierte, no existan más enchufes y los utensilios puedan recibir energía sin hilos. Hasta la vista.

Isabela Torezan

 

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